Desde luego a veces es inevitable pensar que venimos de planetas diferentes. Porque si bien cada persona es un mundo, hay algunos tópicos que no por serlos dejan de ser verdad. Por ejemplo, la concepción de la amistad. Hemos podido comprobarlo.
No actualicé la historia de la chica que no me escribió más. Bueno, sabía dónde trabajaba (es camarera) así que me acerqué a verla el fin de semana pasado. Estaba programada como una visita corta, de pocos minutos. Lo suficiente para no ser un pesado pero comprobar si había alguna clase de explicación lógica.
Llegué con un par de amigos más. Al principio creí que no estaba, pero tardó poco en salir a servir copas. La vi, nos saludamos, 'hola, qué tal' y poco más. Me gustó que no fuera antipática ni maleducada. A veces, cuando intentamos huir de una persona (si ese era el caso) nos situamos varios pasos más allá de la indiferencia. Pero ella no, porque creo que es una buena chica.
En fin, tomamos nuestra copa y de perdidos al río. Me acerqué con el abrigo puesto (aquí hace ya mucho frío), le dije que me iba, que me alegraba de que estuviera bien (puesto que había desaparecido), pero que no sabía si quería seguir conociéndome o no. Fue directa, me explicó que en el intervalo en el que no volvimos a vernos empezó a salir con un chico. Hice el moonwalker (el movimiento de Michael Jackson hacia atrás) y adiós muy buenas.
Fue una decepción momentánea. Es un final poco agradable pero que por lo menos le da sentido a la historia. No nos hemos vuelto todos locos (del todo). Últimamente me cuesta sentir algo medianamente profundo. Para bien y para mal.
Esta noche saldré otra vez, mañana tenemos fiesta y es una buena oportunidad para encontrar el amor. Bah que es broma, ¡quién necesita amor! Y no me digas eso de que todo el mundo y bla bla bla. Como me dijo un amigo, yo creo en el amor cuando hay. Cuando no hay, el amor es una mierda.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Una poco de sentido común
lunes, 5 de noviembre de 2007
El punto extra
Sí que pierdes cierta particularidad personal, pero ganas la común. Me explico: alguien con un uniforme toma prestados los valores típicos que llevan consigo las estrellas de un militar, la porra de un policía o la manguera de un bombero. Es una manera rápida y sencilla de ser alguien diferente a lo que eres normalmente. Unas veces impondrás (un guarda de seguridad), otras quizás resultes más sexy (una azafata). Una minifalda también ayuda en estos casos, je.
Cualquier cosa que enriquezca la imagen que cada uno desprendemos es un punto extra en las relaciones. El viernes pasado fui a ver un monólogo de Bermúdez, seguro que lo conoces. En la tele tiene un "perfil bajo". Acostumbra a hacer de perdedor. En el escenario, siendo el centro de atención de todos los que estábamos allí, ganaba mucho. O al menos no parecía feo. Una amiga lo explicitó de esta manera: "Yo me lo tiraba". Eso sí, lo dijo casi pidiendo perdón. Ser famoso, actor y tener un público a sus pies creo que debía de hacerlo atractivo.
Siempre he pensado que era propiedad femenina entronar los valores extra de la personalidad. Una profesión interesante, una habilidad especial (tocar la guitarra) o simplemente un buen coche a veces me han parecido suficientes para ligarte a alguna.
Sin embargo, un día después del monólogo conocí a una camarera. No recuerdo si la sensación de belleza era real. Pero verla detrás de la barra la hacía inalcanzable. Tanto que me temblaban las piernas cuando me dio su número de teléfono. Ahora pienso que no era tan guapa, aunque en aquel momento también dije eso de: "Yo me la tiraba". Claro que esta vez un avezado añadió: "Muy bien Colón, has descubierto América". En todo caso, hubo amor, aunque no sé si me enamoré de la barra o de ella.
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ryo
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